
Después de esa pesadilla, Hamilton juró mantenerse limpio. El sueño regresó, pero con una importante diferencia. «Yo lo golpeaba [al diablo] y era como si él rebotase», dijo Josh. Pero esta vez, el joven no estaba solo. Agregó: «Me di vuelta y Jesús estaba batallando a mi lado. Seguimos luchando y cobré fuerzas. El diablo no tuvo chance».
La Biblia dice que el diablo no tiene chance porque el Espíritu, que vive en nosotros, es mayor que él (1 Juan 4:4). Cristo vino a destruir la obra del diablo por medio de Su vida, ministerio y sacrificio (3:8). En la cruz, desarmó a Satanás y triunfó sobre él (Colosenses 1:13,14; 2:15).
Aunque derrotado por la cruz, el diablo sigue activo en este mundo. Pero su derrota final es segura (Apocalipsis 20:7-10). Mientras tanto, tomamos toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18) y lo resistimos firmes por medio de la sangre de Jesús y Su Palabra. No tiene chance.














